LA BATALLA DE CUCUTA

Los cucuteños conmemoramos 194 años del episodio heroico que tuvo como escenario el Valle de Tonchalá. La Población estaba de carnavales y a cambio de baile tuvo que ser testigo de una página histórica que cubrió de gloria a la Muy Noble y Leal Villa.

Tú que lo viste todo, Cerro de Tasajero,
Pudiste aquilatar,
La trascendencia de una escaramuza
Que a la primera campaña de Bolívar puso punto final
28 de Febrero, estribo y grada de la escalera aún no lograda
De nuestra libertad

María Ofelia Villamizar Hace 194 años tuvo lugar en el soleado Valle de San José de Guasimales, uno de los episodios históricos más importantes de la historia regional y continental. Ese día, tropas independentistas al mando de Simón Bolívar, combatieron con fiereza al ejército realista comandado por el General ramón Correa, quien había hecho de la villa su base militar en la reconquista de la reaccionaria Provincia de Pamplona.

Fue un Domingo, y no uno cualquiera, fue un Domingo de Carnaval. Los habitantes de la Villa de San José, incipiente población de fachadas blancas y no más de tres mil habitantes, se aprestaban a pasar un día alegre, lleno de jolgorio y festividades con chicha, guarapo, baile y disfraces.

Era carnaval y el pueblo festejaba.

La pequeña iglesia de la Parroquia de San José recibía semanalmente a los feligreses en la misa mayor. A ella había acudido el General Ramón Correa, quien participando de la Eucaristía fue informado por su hija de que algo raro estaba pasando a las afueras de la villa, sobre la cima de la loma occidental, que daba pasa al camino de herradura que comunicaba con los pueblos de Occidente.

Ignoraba en General, que por esos lares asomaba el ejército libertador, formado por patriotas campesinos que se unieron a las huestes de Bolívar en su camino hacia Caracas, luego de liberar al bajo Magdalena       Seis días antes, las tropas libertadoras habían combatido en los alrededores de Salazar de Las Palmas y dos días después lo habían hecho en San Cayetano, traladado posteriormente a Urimaco, sector donde descansaban antes de tomar al asalto el Valle de Guasimales, al amparo de Doña Mercedes Reyes, ó la célebre Mercedes Ábrego.

Para refrescar la memoria de los cucuteños actuales, lo que allí sucedió se resume más o menos así:

Avisado Correa parte al encuentro de los patriotas con más de 800 hombres bien provistos. Se sitúa a tiro de fusil de las colinas que ocupan los insurgentes y comienza la acción guerrera. Una partida de 100 Fusileros del Rey intenta dominar el flanco derecho del ejército de Bolívar, pero un cambio rápido de posición deja sin efecto el movimiento. La lucha es encarnizada y reñida. Lleva cuatro horas sin decidirse, pues el combate ha comenzado a las nueve de la mañana y solo a la una de la tarde de aquel glorioso día, 28 de febrero de 1813, una carga a la bayoneta ordenada por Bolívar dio la victoria a los patriotas.

Correa con sus diezmadas tropas emprende la retirada hacia San Antonio del Táchira y luego a la Grita.
Bolívar y sus tropas entran a Cúcuta vencedores y en el cuartel general de Cúcuta liberada, a las tres de la tarde del mismo día triunfal 28 de febrero de 1813, el valiente caudillo de la Independencia da el parte de la victoria.

Los patriotas y simpatizantes de la causa de la Emancipación llenos de regocijo, celebran entusiasmados y felices la liberación de Cúcuta, cooperando abiertamente con Bolívar.                                                                                                                                                      

 Dña. Mercedes Reyes, decidida partidaria de la libertad de su patria, al tener noticias del triunfo de Bolívar, se apresura a manifestarle su complacencia por tan señalada victoria. Como habitualmente residía en su predio de Urimaco, prontamente se traslada a la Villa y ofrece al Coronel Bolívar bordar le una casaca para lucirla en sus acciones guerreras de la Campaña Admirable que liberará del yugo español a Venezuela.

El Coronel Simón Bolívar narra así aquella acción:

“Aún no eran las nueve de la mañana cuando nos encontramos posesionados de la altura que dominaba el Valle, desde donde empezamos a batir al enemigo acampado fuera de la Villa, a tiro de fusil de la cima del monte. Inmediatamente que nos presentamos, una partida de 100 hombres quiso tomarnos la espalda por nuestra derecha, pero en vano porque nuestros movimientos los hicieron desistir de su proyecto. Entonces varió su tentativa y se apoderó de las alturas que estaban a nuestra izquierda de donde fue desalojado violentamente y bien a su costa.

Así lo ejecutaron a pesar del vivo fuego que por todas partes nos llovía, así de artillería como de fusilería, avanzando paso a paso; y cansado ya de 4 horas de combate, entramos a la bayoneta, por habérsenos casi acabado las municiones de caballería.

El enemigo sobrecogido en este momento de un terror pánico, se escapó precipitadamente, dejando a nuestro poder plaza, artillería, pertrechos, fusiles, víveres y cuantos efectos pertenecían al gobierno español y sus cómplices.

Hemos alcanzado la más completa victoria, apoderándonos de sus fuertes posiciones y de estos floridos valles que ellos oprimían matándoles o hiriéndoles una multitud de soldados y oficiales, inclusive el mismo Comandante Correa, que lo han recogido del campo de batalla gravemente herido en la cabeza, siendo por nuestra parte la pérdida tan desproporcionada que solo tenemos que deplorar dos hombres muertos y 14 heridos, entre ellos el valeroso Teniente de las tropas de la Unión, ciudadano Concha.

Todos nuestros soldados, oficiales se han cubierto de gloria pero muy particularmente el Coronel Rivas, que mandaba todas las tropas de vanguardia y a quien la patria debe en este día una gran parte de su triunfo; como igualmente se señalaron el Mayor Narvárez, el Capitán Vidal, comandante de la retaguardia; el Capitán Lino Ramírez, Comandante de las tropas de Pamplona; el Comandante de vanguardia, el bizarro ciudadano Pedro Guillen; el ayudante Ribón; y por no hacer una larga enumeración diré en una palabra que todos, hasta los últimos soldados, han llenado honrosamente su deber. Jamás el enemigo logró hacernos retroceder un solo paso, no obstante sus ventajas en artillería y caballería y posiciones dentro de la Villa”.

 Día: 2007-02-28 03:07:18 
                                                                                               

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